Si hace unos meses hice una entrada en esta sección con LOS PERSONAJES MÁSTERRORÍFICOS DE LA HISTORIA DEL CINE, me quede con las ganas de hacer otra con los villanos mucho más generalizada, tocando todos los géneros y la verdad que el resultado me ha sorprendido gratamente.
Lo que sí me ha quedado bastante claro es que villanos no tienen porqué ser los enemigos principales del largometraje, tranquilamente pueden ser antagonistas, ni tan siquiera tienen que hacer grandes dotes actorales para robarles protagonismo a los buenos, ahí tenéis claros ejemplos de los primeros malos de las películas de Spielberg: un conductor de un camión al que nunca llegamos ni tan siquiera a ver o un tiburón de grandes dimensiones, también pueden ser ocasionadas veces una simple voz o hacer breves cameos en anteriores filmes para dar más expectación a la batalla final al acabar una saga.
En otras ocasiones su sola presencia hace que la película pueda ser una obra que pasará a los anales de la historia cinematográfica o un auténtico bodrio, hay que ser conscientes del peso que puede tener para la trama contar con un buen villano. Y no necesariamente debe ser el más cruel de la humanidad para conseguirlo, muchas veces su carisma e idiosincrasia provoca que el espectador se quede ensimismado en las escenas en las que intervenga.
Tampoco hay que tener miedo a que el espectador termine acordándose más de ellos que de los protagonistas, a veces eso es bueno para la cinta, sin olvidar que un villano puede ser perfectamente el protagonista del filme, dándole una vuelta de rosca al cliché que este sea el bueno.






