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09 julio 2020

EL ÚLTIMO ADIOS A ENNIO MORRICONE

El pasado lunes 6 de julio  nos traía la noticia del fallecimiento de uno de los más importantes compositores de música de la historia del cine y la televisión , el romano Ennio Morricone.

Recuerdo que le dediqué una entrada en este blog hace siete años tras ver "Django desencadenado" de Quentin Tarantino, un western que contó como todas sus películas con una gran B.S.O. No podía ser de otra forma un melómano como el director estadounidense no podía hacer una película de este género sin contar con el mítico compositor cuya gran fama nació en este tipo de películas.

La entrada, años después y viendo la evolución de mi blog, me pareció un truño y no estaba a la altura de hacer justicia a tal leyenda. Solamente recopilé la música que más me gustaba de él y apenas hable de un par de epígrafes biográficos. Ese post fue porque me enamoré del tema "Ancora Qui" que desde entonces escucho cada cierto tiempo porque me encanta.

Intentaré ser más justo en esta entrada despidiéndome de un director de orquesta que supo captar e incluso potenciar maravillosas películas a través de su música consiguiendo que ciertas escenas se volvieran inolvidables, como el duelo final de "El bueno, el feo y el malo", las discrepancias entre una monja y un pistolero en "Dos mulas y una mujer", el sentir de un poblado indígena ante el sonido de un oboe en "La Misión", ver a los hombres de Eliott Ness acabar con la  mafia italiana con ese tema compuesto mano a mano con Henry Mancini en "Los Intocables", la entrañable música de "Cinema Paradiso" o como he recordado, la forma de preparar una mesa antes de una cena sangrienta en "Django desencadenado". Esas escenas serían mucho más olvidables sin su mítica música  e incluso muchas de ellas, grabadas con cuatro perras y pocos días para pasar a la siguiente, no hubieran tenido la gran fama que adquirieron sin los temas del gran maestro.

NOTA: Si cliqueas sobre las películas que se nombran (y no tienen vídeo), escucharás el tema más representativo en otra ventana

1) SUS INICIOS

MORRICONE DE JOVEN
Nacido el 10 de noviembre de 1928 en el Trastevere, barrio romano famoso por su mercado, hijo de un trompetista y una ama de casa que terminaría trabajando en una tienda de ropa para que sus cinco hijos pudieran vivir lo mejor posible. De pequeño coincidió en la misma escuela con Sergio Leone, director de muchas de sus primeras películas, del que se hizo muy buen amigo.

Ennio era el primogénito de una familia media, a la que no le faltaba de nada pero tampoco se permitían excesivos lujos, heredando de su padre la pasión por la música a través primeramente de la trompeta: "Un día me puso una trompeta en las manos y me dijo: 'Os he criado a vosotros, que sois mi familia, con este instrumento. Tú harás lo mismo con la tuya'. Me matriculé en el conservatorio y solo al cabo de unos años llegué a la composición".

Con 10 años fue matriculado en el Conservatorio de Santa Cecilia, aunque para entonces ya había tocado  bastantes veces para la orquestina de Constantino Ferri. Se convirtió pronto en un alumno muy prometedor, primeramente al ser elegido para ser una de las trompetas de la Orquesta de la institución bajo las órdenes de Carlo Zecchi, convertirse en una maestro de armonía en tan sólo seis meses, cuando al resto de alumnos  les tardaba varios años o ser puesto bajo la tutela de dos grandes directores de la época como Carlo G. Gerofano  y Antonio Ferdinandi.

No tardó en ser el segundo trompa dentro de la orquesta de Alberto Flamini, haciendo las segundas líneas del primer trompetista Mario Morricone, su padre, tocando en muchas ocasiones para divertir a las tropas norteamericanas que luchaban en la Segunda Guerra Mundial: “Trabajábamos para los americanos, los ingleses y los canadienses, y cuando tocaba para ellos me pagaban con comida, lo que te da una idea de la pobreza de aquellos tiempos”.

Tras sacarse el título de trompetista, siguió estudiando para compositor en las ramas de música vocal y cámara creando muchas obras, letras y arreglos en la década de los 50.

Durante el primer lustro de los cincuenta trabajó haciendo arreglos musicales para películas, pero pronto tuvo que interrumpir este trabajo para realizar el servicio militar: "En Roma, quien orquestaba, y a veces rehacía los apuntes escritos por un compositor para convertirlos después en lo que realmente se escuchaba en la película, era llamado, en argot, 'negro'. Pues bien, yo tuve este cometido durante muchos años, desde 1955".

Tras volver del mismo, se casó con María Travia y tuvo a su primer hijo, Marco. Este hecho hizo dejar de lado la música para buscar empleos que dieran mucho más dinero, ya que tenía que mantener a su familia, fue firmado como asistente de dirección para la RAI, la principal cadena de televisión italiana, pero lo dejó el primer día.

Tras unos años de incertidumbre económica, entre 1958 y 1961, y con la llegada al mundo de su hija Alessandra, compuso su primera B.S.O. en el cine, para la película "Il Federale" de Luciano Scale. El principio, sin saberlo, de una gran historia idílica  que duró más de medio siglo.

2) LOS 60 Y EL ESPAGUETI WESTERN

SERGIO LEONE Y ENNIO
Mientras Ennio se empezaba a ganar la vida con bandas sonoras para diferentes tipos de películas del cine italiano, dos grandes directores de la época Bernardo Bertolucci y Sergio Leone, que venía de rodar "El coloso de Rodas" (1961) y "Sodoma y Gomorra" (1962), decidieron crear un nuevo género dentro del cine Europeo: el western. Al otro lado del charco  les iba genial con este tipo de películas y los directores vieron que con un buen escenario, los costes de este tipo de filmes eran mínimos en comparación con las grandes producciones, además de poderse grabar de forma rápida y pasar a la siguiente generando bastante dinero si hubiese demanda.

Así nació la famosa "Trilogía del dólar" (también conocida por la "Trilogía del hombre sin nombre") que comprende las películas de: "Por un puñado de dólares" (1964), "La muerte tenía un precio" (1965) y "El bueno, el feo y el malo" (1966), protagonizadas por un jovencísimo y hasta entonces semi desconocido Clint Eastwood.


Con dinero de varias producciones europeas, grabadas en el desierto de Almería (como hiciera años antes John Ford) y alguna parte en Granada, con un guión de frases breves y escenas sempiternas que se recreaban en las miradas de Eastwood, su mano en el revólver, los gestos de los malos y las distancias entre ambos antes de una rápida sucesión de disparos en los clímax. La receta estaba clara, pero faltaba un ingrediente que diferenciara entre un buen resultado final y algo inolvidable... La música.

Leone tenía claro que la música era tan importante o más que el aspecto visual o el argumento quería que el trote de caballos estuviese representado por timbales, sonidos de violín cuando alguien muere por un disparo, toda la orquesta sonando en los planos abiertos de las praderas, las trompetas aceleradas al llegar la caballería, o una flauta sonando en los momentos antes de resolverse una tensión. No todos los grandes músicos de la época podían entender eso, que parecía más "El Carnaval de los animales" de Camille Saint-Säens que una banda sonora del western, tampoco disponían de mucho dinero para aquellos filmes...

Sergio no tuvo dudas en el trabajo que estaba realizando un amigo suyo en diferentes películas, avalada con una trayectoria musical fuera del cine de la que pocos podrían presumir e igualar. Se quedó muy sorprendido al leer en los créditos de un film su nombre años atrás y contactó con él, el resto ya es historia, incluidas esas melodías silbadas que hacían más épicos los temas, la voz susurrada  de Edda Dell'Orso  que cabalgaba entre la música clásica y la escena de la película, nunca antes la música del western y del propio cine había sonado así.

EL DIRECTOR DE ROJO Y EL COMPOSITOR DE DORADO EN EL COLEGIO
Tras la trilogía, Leone grabó otros tres trabajos de espagueti western, con más dinero para las mismas y con actores estadounidenses mucho más reconocidos como Charles Bronson, Henry fonda, James Cobourn y décadas después, Robert de Niro y James Woods: "Hasta que llegó su hora" (1968), "Erase una vez la revolución" (1971) y "Erase una vez en América" (1984). Lo único que no cambiaba era el encargado  de la música, un Morricone que no dejaba  de regalarle obras maestras.


Algunos conocen estas tres películas como la "Trilogía de Erase una vez...", pero no tienen ese poso de trabajo conjunto de la anterior, con el mismo protagonista sin nombre y se sabía de antemano  que con la influencia económica iban a triunfar, quitándole ese retrogusto de las primeras.

Leone dirigió un total de 10 películas, las seis últimas  aquí nombradas, abriendo un género que hoy se considera de culto antes de morir en 1989. Le pasó factura el descalabro de "Erase una vez la revolución" que llegó a retirarle como director más de una década.

Durante todos esos años y posteriormente, Clint Eastwood fue evolucionando a director, haciéndose cargo de varios filmes del western , cuya primera opción a cargo de la música fue Ennio Morricone, pero no quiso trabajar para él: "Perdí una gran oportunidad y lo siento muchísimo. Cuando Clint me llamaba decía que no por respeto a Sergio Leone, no porque no me gustaran las películas que hacía”.

3) LOS 80 y 90: DE GANARSE HONRADAMENTE EL PAN A SER LLAMADO POR TODO EL MUNDO

ENNIO Y SU MUJER MARÍA TRAVIA
Los 60 no le fueron mal, 114 películas llevaban sus partituras, 39 de ellas entre el 68 y el 69. Pero no nos confundamos, Morricone no era rico,  hacia todas esas películas para poder vivir bien y pese a ser famoso en Italia y conocido por sus trabajos con Leone a nivel mundial, el dinero que percibía por cada film era ínfimo para poder llegar a fin de mes, y por ello estaba metido en tres o cuatro a la vez sin que ninguna fueran grandes superproducciones.

Más de lo mismo ocurrió en los 70, cientos de películas pudiendo trabajar con los mejores directores de su país como Pier Paolo Pasolini en "El Decámeron" (1971), "Los cuentos de Canterbury" (1972) o la desagradable "Saló o los 120 días de Sodoma" (1975) , demasiada música para películas de bajo presupuesto con bonita música pero no destacable.

Ennio necesitaba un salto de calidad, un film con el que se pudiera lucir y que se viera en todas partes del mundo, esa oportunidad llegó con Bernardo Bertolucci en "Novecento" (1976). Un film que marcó época y le abrió puertas por fin al otro lado del charco, además de repetir con el director años después en "La tragedia de un hombre ridículo" (1981).


Un tipo como él no se podía perder en hacer música para cientos de películas que cayeran en el olvido, debía estar con los mejores, haciendo menos trabajos y que estas fueran vistas por mucho público. Pero Hollywood le ninguneaba porque él quería residir en Roma: "Me ofrecieron una mansión gratis en Hollywood, pero dije que no. Prefiero vivir en Italia. También por mi mujer, ella es lo más precioso que hay en mi vida. Es un acto de justicia. Mientras yo estaba componiendo, ella se estaba sacrificando por la familia y nuestros hijos. Durante cincuenta años nos hemos visto muy poco: o estaba con la orquesta o estaba encerrado en mi estudio trabajando. Con mucho sacrificio, a veces les tenía que dejar solos en casa. Vivir con quien hace este trabajo no es fácil, son jornadas intensas. He trabajado muy duro y con mucho esfuerzo, porque el éxito es fruto del talento y del trabajo. Tenía que sacrificar un poco mi vida familiar, ahora estoy más tranquilo y paso mucho tiempo con la familia, siempre cerca de mi mujer y de mis hijos". Ese seguramente fue su peor pecado, nunca quiso aprender inglés ni trasladarse a vivir allí,  ese es el porqué mucha gente habla de John Williams, Hans Zimmer, Michael Nyman o Howard Shore sin saber exactamente quien fue Ennio Morricone.

En 1977 por fin pone música a una producción estadounidense, pero no se pudo empezar con peor pie: "El Exorcista II". ¿Saben de dónde viene la frase de: "segundas partes nunca fueron buenas"? Pues probablemente de este tipo de films donde se pegó un buen braguetazo y les pareció bien volver a intentarlo con otro director, con un proyecto más modesto y un guión basura. El compositor italiano era un auténtico todoterreno, pero nadie se acordará que él puso sus notas para una continuación de una de las más famosas películas de terror. Eso le devolvió de nuevo a la vorágine de hacer muchas películas por año y no cruzar el charco, no sin antes resarcirse con la banda sonora de otra película estadounidense "Días del cielo" (1977) con el que fue nominado a los Oscars por primera vez


En 1983 se convierte en miembro del Consejo de Administración de la Asociación Nuova Consonanza, dedicada a la música contemporánea, lo que le libra de hacer muchas películas cada año para ganar dinero. No deja el cine, pero el ritmo deja de ser tan frenético y sin decir si a todas las propuestas que le llegan.

Eso le permite hacer  "Erase una vez en América" en 1984 junto a su amigo Sergio Leone a modo de despedida con el director y amigo que le dio la gran oportunidad, lo cual es una auténtica maravilla de B.S.O. o "La Misión" en 1986  por la que volvería a ser nominado a los Oscars como mejor banda Sonora.


Al año siguiente de nuevo se lucía con "Los intocables de Eliott Ness" repitiendo nominación, no queriendo que "tripitiera" con "Cinema paradiso" en 1988, al que su director Giuseppe Tornatore definía de la siguiente manera: "Para mí, es más que un simple colaborador. He construido cada una de mis películas con él. No es que Cinema Paradiso sería otra sin su música, simplemente sin Morricone no sería. Y así una a una todas mis películas".


Eran sus mejores años, y como curiosidad, tuvimos la suerte de aprovecharlos de la mano de Pedro Almodóvar y su película "Átame" en 1989. El director manchego no debió ser muy cortes con el compositor pues siempre dijo: "No sé si le gustó mi trabajo o no. Nunca me dijo nada ni volvimos a coincidir en colaboraciones".

En 1991 puso música al biopic del mafioso Benjamin Siegel, "Bugsy", añadiendo otra nominación a los Oscars.


Ennio disfrutaba por fin de su trabajo sin demasiado estrés, lo cual es gracioso si piensas en un hombre de más de sesenta años que hacía unas 10 películas por año. Se animó también a hacer más películas estadounidenses como: "Corazones de hierro" (1989), "El clan de los irlandeses" (1990), "Hamlet" (1990), "En la línea de fuego" (1993), coincidiendo con Clint Eastwood, "Lobo" (1994), "Acoso" (1994), "Giro al infierno" (1997) o "Misión a Marte" (2000).
   
4) 2000 EN ADELANTE: SUS COLABORACIONES CON QUENTIN TARANTINO

MORRICONE CON TARANTINO
Si hay un director que tiene buen gusto y le da muchísima importancia a la selección de temas que aparecen en sus películas ese es Quentin Tarantino. El norteamericano es un enamorado de la música de Ennio Morricone y no dudó en usar sus temas incluso antes de convencerle para trabajar con él.

La primera película que lleva música del compositor romano es "Kill Bill Volumen 2" (2004) en la que aparecen "Il Tramonto" de El bueno, el feo y el malo (1966), "L'arena" de la película Il mercenario o Salario para matar (1968)  y  "A silhouette of Doom" de Navajo Joe o Joe el implacable (1967). Repitió la misma fórmula en "Death proof" (2007) incluyendo en su banda sonora la canción "Paranoia prima" de  El gato de nueve colas (1971).

Para "Malditos bastardos" (2009) no quiso parar hasta convencerle, quería que el compusiera toda o al menos gran parte de la banda sonora, pero Ennio declinó la oferta. Pese a ello la mayoría de los temas del film vuelven a ser suyos: "After veredict" y "The surrender" de El halcón y la presa (1966), "L'Incontro con la figlia" de El retorno de Ringo (1965), "Il mercenario (reprise)" de Il mercenario o Salario para matar (1968), "Mistic and severe" de De hombre a hombre (1967), "Un amico" de Revolver (1973) y "Eastern Condors: Rabbia e Tarantella" de Allonsanfán (1974). ¿No quieres poner tu música en mi película...?  Pues te cojo 7 temas de tu extensa filmografía.

La siguiente película de Tarantino era un espagueti western, "Django desencadenado" (2012) y el director seguía con sus trece y Ennio creó la bellísima canción  "Ancora Qui" con la impresionante voz de Elisa Toffoli, sorprendiendo de nuevo que Tarantino volviese a poner un refrito de temas del compositor como "The braying mule" y "Sister Sara's  theme" de Dos mulas y una mujer (1970) o "Un monumento" de Los despiadados de 1967.


Cuando a Morricone se le preguntó sobre este hecho, el de hacer únicamente un tema nuevo y no parte o la totalidad de la banda sonora, el artista no dudó en poner a parir al director: "Utiliza la música sin sentido y sin coherencia y no me daba suficiente tiempo para preparar sus composiciones. Parecía un punto y final en las colaboraciones entre ambos después del mosqueo del compositor... sonaba a un: ¿Me buscas tantos años para esto?.

Tres años después la labia de Tarantino y su segundo film de espagueti western con "Los Odiosos ocho" (2015) ablandaban el corazoncito del artista italiano que llevaba 40 años sin componer una banda sonora para una película de western, quizás quiso acabar así con su legado. Diecisiete de los temas de la película llevan su firma y con ellos ganó su merecido Oscar a la mejor Banda Sonora.

Si te pones a escuchar la música del film, todo lo que suena fuera de la cabaña, es puro Ennio, destacando "L'ultima diligenza di Red Rock", tema de apertura y siete minutos y medio de duración. Muchos entendidos achacan que no es de sus mejores bandas sonoras y que recicló bastantes temas de la banda sonora de La cosa (1982), pero sigue siendo una delicia escuchar como un hombre de 85 años podía escribir y dirigir esa música, que a la postre debiera haber puesto broche a su carrera, pero quiso hacer un último baile con la película italiana "La corrispondenza" (2016).


Nuevamente acabó mal con Tarantino tras la experiencia, atrás quedaron las bonitas palabras tras recoger su Oscar:"No existe una gran banda sonora sin una gran película que la inspire. Gracias a Quentin Tarantino por haberme elegido, a Harvey Weinstein y a todo el equipo que ha hecho posible esta extraordinaria película. Dedico esta película, esta música y esta victoria en los Oscar, a mi mujer María. Gracias”.

En una entrevista, años después dijo que "Tarantino me puede, es un caos absoluto. Habla sin pensar, lo decide todo en el último momento, no tiene un plan, te llama en último momento y luego quiere terminar la música de la película en unos días, me vuelve loco. Nunca más, le dije que era la última vez. Es un cretino. Simplemente se dedica a robar de los demás y mezclarlo, no hay nada original en ello. No es un gran director, no es comparable a los verdaderos grandes de Hollywood como John Huston, Alfred Hitchcock o Billy Wilder. Tarantino solo recalienta platos viejos. No me gustan las películas de Tarantino, es basura. No me conmovió ganar el Oscar. Estaba dolorido por estar sentado durante tanto tiempo. Tuve terribles problemas de espalda, tanto por el avión como por la ceremonia. Así que, como mucho, tenía una cara complacida, porque sabía que pronto podría abandonar ese aburrido evento. Ya no tengo más ganas de viajar a la espantosa América, con sus pomposidades y esa vergüenza que son los Oscar”.

Posteriormente se desdijo, no sabemos que llegó a pasar, quizás Quentin no quiso contar con él para "Erase una vez en Hollywood" (2019), o Ennio pasaba ya de todo y poco después se arrepentía para decir que lo publicado no lo había dicho él. Lo que si sabemos es que el lunes el director se despidió de él en un twitter en el que decía: "Larga vida al rey".

5) TODOS LOS PREMIOS DE SU TRAYECTORIA

ENNIO CON SU OSCAR HONORÍFICO
Con más de 500 bandas sonoras en su haber, sin contar los documentales o las colaboraciones musicales, Ennio recibió prestigiosos galardones tras seguir su propio estilo a rajatabla. Cuando era preguntado por ello, su respuesta era clara: "Mi estilo es siempre el de la película. Trabajo para un director, no para mí"."Sinceramente, creo que a veces perdemos de vista lo esencial. Me preguntan por el valor de la música en una película y sólo puedo decir que mi trabajo es válido siempre que ayude a la propia película. Le diré una cosa: una película mala lo será independientemente de la banda sonora. Pero una música inspirada nunca podrá hacer buena a una película.

Fue nominado 6 veces a los Oscar por "Días del cielo" (1977), "La misión" (1986), "Los intocables de Eliott Ness" (1987), "Bugsy" (1991), "Malena" (2000) y "Los Odiosos ocho" (2015). Sólo consiguió la estatuilla con ésta última película, siendo el primero en conseguir una tras ser galardonado anteriormente con el Oscar honorífico por su carrera cinematográfica en el 2006, entregado por Clint Eastwood. Él siempre pensó que este tipo de galardones eran un tongo y que nunca recibiría uno por negarse a trabajar en Estados Unidos y seguir viviendo en Roma.

Nominado 9 veces en los premios Globo de Oro (8 a la Mejor Banda Sonora y uno a la Mejor Canción Original con "La marca de la mariposa" en 1982 que no se llevó el galardón) de los cuales alzó la estatua en 3 ocasiones. "Érase una vez en América" (1984), "La misión" (1986) ganador, "Los intocables de Eliott Ness" (1987), "Corazones de hierro" (1990), "Bugsy" (1991), "La leyenda del pianista en el océano" (1999) ganador, "Malena" (2000) y "Los Odiosos ocho"(2015) ganador.


Nominado 6 veces en los premios Bafta, haciendo pleno en los premios: "Días del cielo" (1977), "Érase una vez en América" (1984), "La misión" (1986), "Cinema Paradiso" (1988) y "Los Odiosos ocho"(2015).

Nominado a 5 premios Grammy y ganador de dos: "Los intocables de Eliott Ness" (1987) ganador, "Lobo" (1994), "El hombre de las estrellas" (1997), "Bulworth" (1999) y el Premio a la trayectoria en la música del 2014.

Dieciseis nominaciones a los premios David de Donatello, en los que consiguió 9 premios, dieciocho nominaciones a los premios Nastro d'argento y 11 galardones y 21 premios más.

El último lo va a recibir de forma póstuma a sabiendas que lo había ganado que es nuestro premio "Princesa de Asturias de las Artes" ex aequo con su colega John Williams.

Aunque para él fueron bastantes pocos: "Si tengo más de 500 bandas sonoras en mi carrera, al menos debí recibir alguno de los galardones más prestigiosos cada dos años por simple estadística".

Como curiosidad también hemos dicho que colaboró en temas de grupos musicales del pop como Morrisey, Mina o Paul Anka, pero la música moderna no le gustaba. "No me sé el nombre de ningún músico pop, la música pop está estandarizada. Se hace para complacer al mayor número de personas posible. Yo también compongo para gustar a un gran público, pero cuando escuchas a mi música entiendes que he estudiado y aplicado la historia entera de la composición musical". Y también fue actor en dos películas: "La clase obrera va al paraíso" (1971) y "Están todos bien" (1990), a las que obviamente también puso música.

A Ennio nunca le faltó un buen ego, aunque era una persona de palabra y buen corazón.

6) SIEMPRE NOS QUEDARÁ SU MÚSICA...

ASSUMMA HABLANDO CON LOS MEDIOS
Creo que a muchos nos queda saber exactamente las causas de su muerte, porque la versión oficial nos traslada días atrás cuando el compositor tuvo una caída que le provocó una rotura del fémur.

A partir de ahí esa lesión tuvo complicaciones hasta tal punto que un Ennio de 91 años sabía que le quedaba poco en este mundo. Es por ello que dictó o escribió de su puño y letra una pequeña carta de despedida a sus familiares y amigos más cercanos.

En la madrugada de 6 de julio el artista se despedía de este mundo en cuerpo, pues su alma quedará perpetuada a través de su música.

Por la mañana saliendo de la Clínica Campus Biomédico de Roma,  a la que fue trasladado tras caerse, su abogado y representante familiar Giorgio Assumma, citaba a los periodistas allí reunidos para confirmar la fatídica noticia y leer su carta de despedida como le hizo prometer el artista:

"Yo, Ennio Morricone, estoy muerto. Lo anuncio a todos los amigos que siempre han estado cerca de mí y también a aquellos que están un poco lejos, a los que saludo con gran afecto. Es imposible nombrarlos a todos. Pero un recuerdo especial es para Peppuccio y Roberta, amigos fraternales muy presentes en los últimos años de nuestra vida. Solo hay una razón que me impulsa a saludar así a todos y a celebrar un funeral de forma privada: no quiero molestar. Saludo con mucho afecto a Inés, Laura, Sara, Enzo y Norbert, por haber compartido conmigo y mi familia gran parte de mi vida. Quiero recordar con amor a mis hermanas Adriana, María, Franca y a sus seres queridos y hacerles saber cuánto los he amado. Un saludo pleno, intenso y profundo a mis hijos Marco, Alessandra, Andrea, Giovanni, mi nuera Mónica y a mis nietos Francesca, Valentina, Francesco y Luca. Espero que comprendan cuánto los he amado. Por último, María pero no última. A ella le renuevo el extraordinario amor que nos mantuvo unidos y que lamento abandonar A ella la despedida más dolorosa”.


Tras conocer la noticia, un impresionante mural apareció en las calles de Trastevere, su lugar de nacimiento y residencia en honor al maestro.
 

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