No me he vuelto como el protagonista, ni tan siquiera cogí muchas de las enseñanzas que se predican en el libro, pero si me ayudo a una cosa que parece a veces olvidada, a depender de mi mismo, sin importarme la actitud de los demás
Como toda enseñanza, no sé cuanto me puede durar, aunque llevo 45 días tranquilo y cuando digo tranquilo no significa ni bien ni mal, simplemente que no me como la cabeza. Siempre he sido un individuo que para sentirme bien conmigo mismo necesito estar bien con una serie de gente, sentirme útil con ellos, tener trato y cuando ese trato no se da me derrumbo, incluso más de lo necesario. Es curioso, ayer sin ir más lejos, hablando con mi jefe que vino a hacerme una visita al colegio, dijo de mí que irradio sensatez, fortaleza y tranquilidad para la gente que de alguna manera me necesita. Que si alguien tuviera algún problema, sabía aconsejar, si necesitaban de mí, transmitía seguridad y que si existía alguna solución se da por hecho que la encontraría. Mucha gente a lo largo de mi vida me ha visto así, pero yo jamás me veo así. Soy una persona débil en muchas ocasiones, si le ocurre algo a un amigo o a un ser querido, saben que mato por ellos y que no dejo que su problema evolucione y si evoluciona, estoy ahí hasta que te encuentres mejor, pero por el contrario, si a mí me pasa, también necesito a cierta gente a mi lado, para que aunque ayuden o no, sentirme bien conmigo mismo y afrontar los problemas. Mi 2011 falló en esto último cuando necesite a cierta gente en momentos críticos no estuvieron y me sentí fatal como persona además de multiplicar muchas veces el tamaño del problema por esa circunstancia.
En el 2012, tras terminar el libro en los primeros días del año, decidí que pasara lo que pasara, me debo hacer más fuerte y depender exclusivamente de mí. Cuando tengo confianza en mí mismo consigo las cosas y ahora mismo confio en mí, cosa que no ocurrió en todo el año pasado. Una de las causas que ha provocado esto, es que me he aislado más si cabe de la sociedad, cada día escribo menos de cara al público, me apetece saber menos de los demás y aunque a la gente que quiero, las sigo queriendo, prefiero pensar simplemente que es bueno que hoy estén ahí, y ojalá estén mañana, pero si no es así, no puedo depender de ellos, porque cada uno tiene su vida y cada día la gente piensa menos en los demás y la empatía no se lleva. Sé que alguna gente se quejara del distanciamiento que estoy poniendo, pero también deben pensar que si estoy más cerca o más lejos, no depende solo de mi, también de ellos y que si son importantes para mí, como siempre, cuando necesiten de mí allí estaré e intentaré aportarles sensatez, fortaleza y tranquilidad aunque en verdad no sepa cómo hacerlo racionalmente y hasta que no estén bien no pararé, aunque quiero que sepan también que si yo estoy mal, ni siquiera lo sabrán y seguiré hacia delante sólo como me han hecho aprender…



